La recuperación del cine-teatro Amado Nervo sigue paralizada

Posted by on ene 21, 2013 in CINE, TEATRO | Comentarios desactivados

La recuperación del cine-teatro Amado Nervo sigue paralizada

Por falta de fondos, no restauraron el edificio, ubicado en Sánchez de Bustamante al 500, desde que lo expropiaron en 2011. En la Comuna afirman que las obras arrancarán este semestre.

Cueste lo que cueste los vecinos de Gerli quieren recuperar de una vez por todas el emblemático cine–teatro Amado Nervo. Lograron en 2011 la expropiación de los terrenos ubicados en Sánchez de Bustamante al 500, pero a casi dos años todavía no se produjeron avances que se cristalicen en la instalación de un centro cultural.

El Amado Nervo comenzó a funcionar en 1927 y fue durante décadas el lugar obligado para la cultura y el entretenimiento de muchos vecinos. La expropiación resultó una herramienta útil para que no se lo tirara abajo y se lo restaurara. “Tenemos el compromiso del Municipio y de Provincia para recuperarlo”, explica Julio Piñeiro, titular de la Federación Independiente de Instituciones de Gerli (FIIGE). Desde Prensa del Municipio aseguraron que las obras para hacer el centro cultural comenzarán durante este semestre.

En la expropiación, impulsada por la diputada Karina Nazábal, se sumaron los terrenos aledaños de una ex peletería. Los dos inmuebles eran del mismo dueño y están en desuso desde hace décadas, por lo que se debían impuestos y la expropiación fue la salida buscada y lograda por los vecinos. Emiliano Bursese, concejal por el radicalismo, exigió en una presentación “el inmediato cumplimiento de los dispuesto en la ley de expropiación, para preservar el patrimonio histórico y refundar un nuevo espacio cultural en el barrio”.

Repasando la historia, el gran cambio del teatro se dio en 1933 cuando un incendio causó daños de consideración y se construyó una estructura con mayoría de chapas, que hicieron que al Amado Nervo se lo conociera como “El Tachito”. Venían bailarines de Valentín Alsina, Barracas al Sur y hasta Palermo. Bailaban al terminar alguna obra de teatro, corriendo hacia los costados las sillas que servían como butacas. Actuaron desde Alberto Castillo, quien se presentaba en vivo entre películas, hasta Eladia Blázquez. La última función, cuando la decadencia era inevitable, fue en 1968. Y todavía sigue en pie.

Fuente: Clarín

468 ad